RUTA DE LOS 4 CHOZOS

La historia de la Sierra de Guadarrama está estrechamente vinculada con sus habitantes y el uso que han dado tradicionalmente a la montaña. Los oficios de carboneros, pastores y leñadores, que ya son casi desconocidos, requerían una infraestructura mínima para hacer más soportable el trabajo. En la vertiente norte de Peñalara aún se pueden ver algunos chozos, fuentes y majadas que nos hablan de la difícil vida de esas personas. Preservarlos es el mejor homenaje que podemos rendirles.


El Real Sitio de San Ildefonso –La Granja, como coloquialmente la llaman los segovianos porque eso fue en origen, una granja— con su palacio, sus jardines versallescos, su Real Fábrica de Cristales, sus casas señoriales, sus iglesias, sus calles ordenadas y sus fabulosos cedros, contrasta con las construcciones que componen la línea argumental de esta ruta. No haría falta aconsejar reservar tiempo para dar un largo paseo por las calles de esta localidad declarada conjunto Histórico Monumental y por sus jardines, una auténtica belleza que merecen por sí solos una larga visita, sobre todo en temporada otoñal; o entrar en la Fábrica de Cristales para presenciar en directo cómo se hacían —y se hacen— los objetos de vidrio









 
Itinerario: 
Comenzamos en las proximidades de la plaza de toros, donde aparcar el automóvil no supondrá un problema. Durante los primeros pasos transitaremos junto a la valla que delimita por el norte los magníficos jardines del palacio.


La ruta empieza fuerte, ya que tenemos unas primeras pendientes de consideración hasta llegar al Esquinazo, como se llama a esta esquina de los jardines.


Desde aquí se consiguen unas bonitas vistas del entorno del palacio y de la llanura segoviana.


Muy cerca del Esquinazo encontramos con la Cabaña del Pastor o chozo de la Chuequina, por haber sido construido por un pastor local llamado Paco Chueca, y así apodado.


El chozo fue reconstruido en el año 2016 y se encuentra en muy buen estado. ¿Es necesario rogar a todos los visitantes, que no dejen huella de su paso por él? Chuequina lo agradecería, sin duda, y necesitamos que estos lugares se conserven en buen estado en memoria de aquellos oficios y aquellas vidas.


Antes de cruzar el arroyo Morete, nos topamos con la bonita fuente Estrella, uno de los muchos manantiales que encontraremos en la ruta.


Junto a la fuente hay un banco hecho con troncos de pino y un cartel que bautiza el paraje como “El rincón del abuelo”. ¡Quién sabe cuál fue el abuelo que venía aquí a pasar sus ratos y cuál fue el nieto que le hizo este modesto homenaje!


Poco más adelante cruzamos el arroyo Morete donde el caminante tiene varias alternativas para continuar la marcha, aunque todas llevan al mismo punto. Podemos ir por la Mesilla baja y pasar por la fuente del Montañero; también por la Senda de los Carneros, o por la que discurre por el Balconcillo y pasa por la fuente Chotete, alternativa que escogemos hoy.


Nos internamos en el fantástico bosque de Valsaín. Este gran pinar de pino silvestre —que ha recibido el sobrenombre de Pino de Valsaín— en el que se intercalan robles, encinas, especies ribereñas, acebos, álamos, tejos, etcétera, ha venido siendo explotado desde tiempo inmemorial. Actualmente, pertenece al Organismo Autónomo Parques Nacionales, que lo gestiona mediante el Centro Montes y Aserradero de Valsaín.  En las primeras horas del día es maravilloso ver como los rayos de sol luchan por abrirse camino entre las copas de los árboles.


La fuente Chotete está situada junto a la pista de Majalapena. Como curiosidad, cabe señalar que en la cartografía oficial del IGN viene nombrada como fuente Chochete, no sabemos si por un error tipográfico o porque el editor estaba de guasa ese día.


Un poco más adelante llegamos a un puente y a una preciosa charca. Hoy tenemos un día magnífico y el rincón ofrece una bella estampa con unos reflejos alucinantes.


Cruzamos el arroyo de los Carneros y decidimos ir por su margen derecha en el sentido de nuestra marcha. Hay otro sendero en la margen contraria, pero va más alejado del arroyo. Dependiendo de la época del año veremos —o no— unos bonitos saltos de agua en este tramo. Unos ajados carteles de madera indican el tiempo que se invierte en subir a Peñalara y a la Granja.


Abandonamos el sendero para ir siempre al lado del arroyo hasta que llegamos a una pradera cercana a nuestro siguiente objetivo, la majada y el chozo del tío Blas.


Estas cabañas se construían con lo que había a mano: piedras, madera, costeros y rollos de pino entre otros. En la cubierta se utilizaba piorno o retama. En algunos también se le ha añadido láminas de plástico.


Estos chozos eran empleados por pastores, gabarreros y carboneros que en más de una ocasión tenían que pasar la noche en el monte para ahorrarse el ir y venir a sus casas. Era habitual construirlos cerca de una fuente y a veces se acompañaban de corrales donde guardar el ganado al llegar la tarde.


Nos acercamos a la fuente, un tanto escondida, y regresamos al chozo por la segunda pradera que está en la otra orilla del arroyo de los Carneros.


Continuamos nuestro recorrido en dirección sur para ir al encuentro del Raso del Pino una pradera en la que se ha instalado una estación meteorológica.


Por lo mucho que le gusta a este caminante las fuentes, n¡os desviamos para ver la fuente del Pino, construida completamente con madera de pino, en la que ingeniosamente se ha aprovechado un saliente del tronco a modo de caño. Es de las pocas fuentes que están protegidas por una valla para que el ganado no la estropee.


Volvemos a la pradera del Raso del Pino y continuamos con dirección sureste en busca del cruce del arroyo de la Chorranca en el conocido y transitado camino hacia el chozo Aranguez. Por mucho que uno haya pasado por este tramo, no deja de sorprenderse por la belleza del entorno y sus espectaculares pinos con formas muy diversas.


Las praderas cercanas a la base de Peñalara están secas en el momento de hacer esta ruta, pero en primavera están encharcadas y hay que llevar un buen calzado con membrana impermeable para no terminar con los pies mojados.


Frente a nosotros aparece el Chozo Aranguez, el refugio más popular y visitado de esta vertiente. El también conocido como cabaña del Pastor, está situada a los pies del pico Peñalara en una gran pradera en la que se distinguen restos de corrales.


Su interior se encuentra en buen estado y tiene hasta una estufa de leña traída por una o unas personas anónimas que también han subido ventanas.


Nos dirigimos ahora hacia el suroeste en busca de la Majada Hambrienta y su chozo. Este se encuentra en peor estado, pero aún puede servir de refugio frente a un imprevisto. El nombre de la majada viene dado por lo apartada que está de cualquier lugar habitado, de modo que las provisiones tardaban mucho en llegar. Otra versión cuenta que eran las ovejas las que, cuando se juntaban en gran número, pasaban hambre.


En los alrededores hay ruinas de más corrales y restos de otro chozo que no ha sido restaurado y se encuentra en mal estado. Todas estas construcciones dan fe de la importancia ganadera que tuvo en su época esta zona.


Giramos en dirección noreste con el objeto de llegar a la fuente de la Chorranca. Queremos llegar pronto para tener tiempo de visitar los jardines de la Granja y decidimos hacer un pequeño “atroche” acompañando a un arroyo que nos ahorra un kilómetro de pista.
El atajo es corto y con pendiente acusada, pero por buen terreno y al poco tiempo desembocamos a la pista que nos llevará hasta la fuente de la Chorranca, situada en el margen derecho del arroyo del mismo nombre y que casi siempre dispone de agua fresca.


Ahora nos toca acompañar al arroyo en su transitar hasta llegar a uno de los lugares más espectaculares de la vertiente segoviana de la sierra de Guadarrama: La Chorranca. Es una chorrera dividida en dos partes; un primer salto desemboca en una pequeña poza que ahora tiene un color especial gracias al otoño. El segundo salto divide en dos el curso del agua.


Continuamos el camino siguiendo la senda bien marcada junto al arroyo de la Chorranca hasta llegar a un arrastradero donde nos desviaremos con dirección noroeste por una pequeña senda con muchos acebos. Los ejemplares femeninos muestran sus pequeños frutos rojos.


Llegamos a las inmediaciones de los jardines del Real Sitio y junto al muro que los delimita
encontramos la fuente de la Plata. A su vera hay una zona para descansar antes de emprender la subida hacia el Esquinazo que, a estas alturas del día, castiga las piernas.


Estamos enfrentando la subida hacia el esquinazo que ya vimos temprano en la mañana. Nuestras piernas están cansadas y la subida se está haciendo difícil en algún punto. Pasamos por un puente que cruza el arroyo de los Carneros y después de la última pendiente finalmente llegamos al esquinazo.


Giramos hacia el noroeste por el mismo sendero que tomamos al comienzo de la ruta y poco después llegamos al punto de partida, donde finalizamos esta interesante ruta.

Espero que os guste.







IBP=                                         107
Distancia Total:            19,57 Km.
Desn.  subida:                    908 m.
Desn.  bajada:                    908 m.
Altura máxima:               1.888 m.
Altura mínima:                1.195 m.
Tiempo total:             7 h:22:15 h.
Dificultad:                    Moderada.   
   

 

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