La Najarra - Ventisquero del Algodón.

Los ventisqueros, también llamados neveros, eran acumulaciones de nieve que, por su orientación y especial abrigo, aguantaban largas temporadas con su blanco manto y que eran utilizados para recolectar nieve para llevarla luego a pozos de nieve o directamente a donde hiciera falta.
Hoy visitaremos unos de los menos conocidos de la sierra de Guadarrama, el ventisquero del Algodón.

Comenzamos en el aparcamiento del puerto de la Morcuera, tras pasar por el pequeño refugio que existe a su lado nos dirigimos en dirección O paralelo a la carretera hasta pasar una puerta.

Ahora empieza el fuerte ascenso hasta la Najarra en dirección S, en unos 1600 metros ascenderemos casi 400 metros de desnivel positivo.
La subida siempre deja al fondo a la derecha el pico Bailanderos y a nuestra izquierda una valla que marcará parte de la ascensión.
En la subida tenemos unas espectaculares vistas de las montañas vecinas, observando Peña La Genciana y La Perdiguera en primer plano y Cabeza de La Braña y el Mondalindo más atrás.


Después de una hora de subida se llegan a unas grandes rocas al O que rondan todas los 2000  metros de altitud.










Llegamos a un pequeño collado tras pasar las rocas antes mencionadas y ahora el terreno es mucho más amable y casi llano, al fondo ya vemos el pico de La Najarra.






Llegamos al vértice geodésico de La Najarra (2.120 m.) de cuya toponimia hay varias interpretaciones.




M. Pidal (1968) dice que Naiára es de origen ibérico. Por su parte, C. Bernaldo de Quirós escribió, en 1910, que Najarra significa "la mora", luego se sugirió el origen vasco, luego judío.

La solución, sin embargo, parece ser en este caso mucho más sencilla: Na-jaharral. Del árabe hayár, (piedra), "lugar de mucha piedra suelta".











Es habitual divisar en sus alrededores a numerosos rebaños de Cabras, que han encontrado aquí un hábitat propicio y libre de depredadores naturales.








Proseguimos nuestra ruta en dirección O, siguiendo el sendero denominado como "Cuerda Larga" que une los puertos de La Morcuera y Navacerrada transitando por las numerosas cimas que conforman este cordal de alta montaña.





 Tras caminar 1 Km aproximadamente desde La Najarra llegamos a uno
 de los pocos refugios libres que nos quedan en la Sierra de Guadarrama.



Encaramado en unas rocas, se alza el Refugio de la Najarra (2.078m), en medio del inhóspito entorno de la Cuerda Larga. 
Una lástima el estado exterior en el que se encuentra, si sigue en este estado dentro de poco será inevitable su desplome.


Abandonamos el maltrecho refugio descendiendo hasta el collado de la Najarra del que parte un sendero que te lleva al puerto sin necesidad de subir a la cima de La Najarra. Observamos a una hilera de personas que van camino a Bailanderos y que luego nos encontramos en su cima haciendo un servicio religioso. 







En el Collado de la Najarra tenemos unas vistas inmejorables a unos riscos, a Hoyo cerrado y a la Hoya de San Blas.


Emprendemos la subida a Bailanderos, su toponimia es curiosa. Su nombre viene de los grandes bloques rocosos que cubren su cima y que se balancean ligeramente, con el simple peso de una persona, al no apoyarse firmemente unos con otros, de ahí que los pastores que recorrían la sierra en busca de pasto le pusiesen este nombre.

No pude hacer fotografía de su cima, ya que estaban en pleno acto religioso y no me parecía bien sacar la cámara en esas circunstancias.

Llegamos al collado Pedro de los Lobos, curioso nombre del que no he encontrado ninguna referencia a su toponimia.


Aquí abandonamos la cuerda larga y giramos en dirección NO por una trocha no muy visible (probablemente de ganado) que nos llevara por la loma de Bailanderos sin perder altura, hasta el ventisquero del algodón.


Los ventisqueros de la Sierra de Guadarrama constituyen algunos de los espacios más fascinantes y atractivos entre todos los que conforman la alta montaña mediterránea de la Península Ibérica. No en vano, en ellos se combinan tres ingredientes fundamentales a la hora de llamar la atención del caminante curioso o del aficionado a la naturaleza: sus notables valores naturales y paisajísticos, su interés científico y su atractivo como patrimonio histórico-cultural poco conocido.


Podemos definir que los ventisqueros son los lugares donde se acumula nieve durante doscientos días o más al año en un periodo de diez años por término medio, alcanzando entre cinco y diez metros de espesor. Según esta descripción tan precisa, son muchos los parajes de la sierra donde se forman neveros más o menos persistentes.

Abundan sobre todo en la cabecera del valle de Lozoya, en las altas laderas del macizo de Peñalara, Cabezas de Hierro y Valdemartín, en las dos vertientes de los Montes Carpetanos, singularmente en las inmediaciones del pico de El Nevero y Peñacabra, además de los que se forman en las cabeceras de los valles de Valsaín y del río Moros salpicando las cumbres de la Mujer Muerta, Montón de Trigo, Cerro Minguete, las Guarramillas y Peña Citores. 

Por su proximidad al puerto de la Morcuera, los ventisqueros más utilizados en esta época por la Casa Arbitrio de la Nieve y Hielos fueron el del Ratón y el del Algodón.



Hasta allí subían los neveros en mulas durante la Edad Moderna para obtener la nieve con la que se mercadeaba hasta no hace demasiado tiempo. 
Esta era bajada en mulas a Chozas de la Sierra (actual Soto del Real) donde existía una casa o pozo de la nieve en el barrio del Solar que estuvo funcionando hasta el siglo XIX. 
 
Allí se apelmazaba y se guardaba parte de la nieve en pozos en forma de hielo; el resto se llevaba en carros hasta Madrid. 
 
Una vez preparada la carga se cubría con pieles y se tensaba con cuerdas. La nieve se tenía que transportar desde Chozas por el Camino Real que llevaba a Colmenar Viejo y, desde allí, directo a Madrid entrando por la calle Fuencarral hasta su destino cerca de la puerta de los Pozos de la Nieve, en la glorieta de Bilbao, en cuyas inmediaciones existían cinco grandes pozos.

Por desgracia y debido al cambio climático, llevamos años sin que estos ventisqueros acumulen suficiente nieve para que se vean más allá de la primavera.

Iniciamos el descenso por el arroyo Aguilón o Navahondilla por su cauce seco en esta época del año en estos primeros metros, pero a medida que vamos descendiendo milagrosamente empieza a brotar el agua.


Incluso tenemos cerca del cauce la fuente del Algodón de la que también mana fresca agua. 


Continuamos el sendero pasando de una margen a la otra del arroyo según nos convenga. Si seguís el arroyo podréis contemplar algún salto de agua muy bonito dependiendo de la época del año en el que hagáis la ruta.


Abandonamos el cauce hasta que cogemos una pista que nos va a dar al refugio del Pinganillo, un lugar fabuloso para guarecerse o pasar una noche sin problema, ya que se encuentra en muy buen estado.







Me gusta mucho la cartelería que han puesto en los refugios.


Continuamos en dirección N hasta que nos desviamos por el primer desvío que sale dirección E que nos llevará en continua bajada hasta el refugio Aguilón.






Aquí nos encontramos con el GR-10.1 que nos deja en el refugio de la Morcuera, pero que nosotros abandonaremos en el arroyo de la Najarra para subir por su cauce.




Después nos incorporamos a un sendero que nos dejará de nuevo en el Puerto de la Morcuera dando por terminada esta bonita ruta, espero que os guste.




 

IBP=                                          96
Distancia Total:            14,57 Km.
Desn.  subida:                    743 m.
Desn.  bajada:                    743 m.
Altura máxima:               2.118 m.
Altura mínima:                1.552 m.
Tiempo total:             7 h:50:02 h.
Dificultad:                    Moderada.       

PERFIL DE LA RUTA:













Fuentes:
TOPONIMIA DE LA SIERRA DE GUADARRAMA.  GUILLERMO. GARCÍA PÉREZ

Comentarios

  1. Muchas gracias por tan detallada explicación. Me encantan tus rutas e intervenciones en el blog, siempre tan interesantes. Gracias por compartirlas

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  2. Hola Guadarramista.

    Como siempre un recorrido muy atractivo, bien explicado y con unas fotos, que hacen que no sintamos ahí.

    Con el tiempo que tenemos, dudo mucho, que esos ventisqueros, vuelvan a tener nieve, es que ya no nieva, ni en Pirineos.

    Salud y montaña.

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    Respuestas
    1. Hola Eduardo,

      Gracias por pasarte por aquí y comentar.

      En invierno sí que cogen nieve, pero desgraciadamente a finales de primavera ya no llegan casi ninguno de ellos, antes podían llegar hasta casi finales de verano, pero el tiempo está cambiando.

      Un saludo!

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